Lo bueno, lo malo, lo feo.

 

Desperté y en mi rutina diaria me puse a revisar las noticias.
Una gran persona había ganado ‘Mejor corto nacional’ en el FENAVID de este año.
Tuve demasiadas emociones, algunas encontradas respecto a esta noticia, la primera, demasiada alegría, estaba saltando de una pata pues siempre creí en ese proyecto y verlo materializado cosechando éxitos es algo que le deseo a todos mis amigos, la segunda, añoranza, la tercera, curiosidad y busqué si el corto estaba online y si, morí de risaaaaaaaaaaaaaaaaa, es muy chistoso al puro estilo de Cecilia Delgado la directora, la cuarta, duda, ¿Cuáles habrán sido los otros participantes? la sexta, más duda, ¿Es el FENAVID realmente bueno o es puro sentimiento?
Tratando de responder a mis dudas, me di cuenta por que estaba pensando así debido a críticas que había escuchado hace poco tiempo de este evento, como en anteriores años al haber sido parte de la joda, lo veía muy desde adentro y no hay que negar que es de lo más divertido que hay y hay demasiado sentimiento sobre todo del profingui boningui,  al estar lejos y conocer otro tipo de gente, pues las ideas crecen, los conceptos cambian y a las cosas se las ven de manera distinta.
Al ver el corto, lo primero que pensé (inevitablemente) fue como determinadas personas le darían palo y duro al corto, hablar sobre todo lo que está mal, todo lo que ‘podría’ ser y no es, criticar la actuación, la animación, el guión, es decir todo -Por que tampoco es que se trate de un trabajo de Jan Svankmajer-, lo que conllevaría a como dicho festival no tiene la calidad que ‘debería’ pues los cortos que ganan no necesariamente son los mejores.
Allí me surgió otra duda y entendí finalmente determinadas posturas hasta casi políticas, sobre la diferencia entre el cine en Santa Cruz y el cine en La Paz, las escuelas que hay, las personas que están metidas en este mundo y como es su aporte.
Si hay algo que realmente me molesta de la ciudad de La Paz son los críticos, podría decir que cuando los escucho hablar una parte de mi está chocha aprendiendo toneladas y la otra quiere darles un puñete en la boca y pedirles que me muestren sus trabajos -ah… no tienen-. Pero no debo negar que es un mal necesario.
Mi repudio hacia los críticos nace en el hecho de que  ‘la experiencia sabe más que la teoría’ Si uno lee un libro acerca de lo maravilloso que es conocer la selva amazónica y me habla de lo que ha aprendido y luego viene alguien que ha vivido con aborígenes de la selva amazónica, pues en definitiva me interesa y le creo más al de la experiencia (por que pajpakus, miles).
Si bien hay un ideal de ‘cómo’ se debería hacer cine, la realidad es otra, habemos quienes nos metimos al bote sin siquiera saber por que -para dar la contra tal vez-, otros que cayeron en eso por que su actividad previa extendió sus ramas -como la directora de éste corto, originalmente comiquera- O los más exquisitos -y afortunados- quienes desde chicos o estaban en el medio por la familia o simplemente se dedicaron a ver pelis a lo Tarantino. Simplemente no podemos decir que hay ‘una’ forma de hacer cine, hay a quienes les va mejor y a otros peor, listo, la cuestión es seguir haciendo.
Teorizar es una de las formas en las que se puede aprender muchísimo y debo admitir que si hubiese sabido todo lo que he aprendido en este tiempo, varios de mis cortos no hubiesen tenido que ser borrados, por otra parte si me hubiese quedado teorizando no hubiese tenido la experiencia In Situ, de cagarla mil veces y equivocarme, sufrir y llorar, para la próxima tener ya la experiencia y prever en modo prospectivo las posibles soluciones a los posibles problemas, pues una cosa es ser el fotógrafo, guionista o actor y otra más grande es ser el director. (Obviamente si tomamos esta jerarquización como forma de hacer cine, existen otras, pero no hablaremos de eso ahora).
Si en Santa Cruz hubiesen más personas que se tomen el tiempo de ver la producción local y comentar al respecto de un modo constructivo (lejos de las palmaditas en la espalda), pues es evidente que falta pero hacia ello se va, las producciones se verían más enriquecidas y si hay algo que he aprendido y a la mala en La Paz es que hace falta pensar en más grande, al contrario de Santa Cruz traería aquí la franqueza de hablar sin tapujos ni resentimientos. Aquí hay mucho pseudo dios andando por allí.
No, no es el mejor corto de la historia, y el FENAVID obviamente que no es Cannes, pero es lo que hay  y cada vez es mejor, ¿Y si en vez de criticar en contra criticamos a favor y si realmente queremos cambiarlo hacemos algo al respecto en vez de hablar murmullando con los cuatecitos a quienes les encanta sentirse superiores al bajonear cosas de las que ni siquiera fueron ni serán parte?
Tener una opinión es distinto a criticar, pues la crítica requiere una investigación acerca de lo que se habla y no puede basarse en especulación.
Felicidades Cece! Tu alegría se siente hasta aquí!
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