Mes: mayo 2012

Olvidar Dar Verdad – Videoarte Experimental Grotesco y Perturbante

(cc) La Loca Invertida saca a la luz un pedazo de su inmunda oscuridad, en esta ocasión bajo el torcido concepto de Coma Kiddo quien posee el control de mando en el averno.
NO APTO PARA PERSONAS SENSIBLES
La muerte nos llega a todos por igual
pero no a todos del mismo modo
Mejor es olvidar la verdad
dar verdad
de verdad
da
olvidar
que un día
dijiste que eras mía.
que el viento se lleva las palabras
y el tiempo se convierte en un infierno
Un poquito de esquizofrenia, experimentando con la perturbación de la mente
Que el mejor medio para hacer catarsis es el arte
no vuelvo a hacer algo así, espero en mucho tiempo.

°°° FRAGMENTO DE EL CUERVO (POE) RECITADO EN EL FONDO DEL VIDEO °°°

Mudo ahora, esto inquiría: mudo ante él, porque sentía
que hasta lo íntimo del pecho me abrazaba su mirar;
esto y más fui meditando, reposándome en lo blando
del cojín violeta oscuro que ya nunca oprimirás,
el cojín -junto a mi lámpara- que ya nunca oprimirás,
oh Leonora: Nunca más.

Y ensoñé que en el ambiente columpiaban, dulcemente,
emisarios invisibles, incensario, inmaterial.
Y exclamé: -“¡Triste alma mía: por sus ángeles te envía
el Señor, tregua y nepente con que al fin olvidarás!
Bebe, oh bebe ese nepente, y a Leonora olvidarás!-
Dijo el Cuervo: “Nunca más”.

-“¿Ya te enviara aquí el Maldito, ya, indomable aunque proscrito -,
oh profeta o ave o diablo -dije-, espíritu del mal,
a este páramo embrujado y a este hogar de horror colmado
te empujara la tormenta: dime, oh, dime con verdad:
En Galaad, ¿existe un bálsamo? Dime ¡Imploro la verdad!”
Dijo el Cuervo: “Nunca más”.

-“¡Por el cielo que miramos, por el Dios en que adoramos,
oh profeta, ave o demonio -dije-, espíritu del mal:
Di, si esta alma dolorida podrá nunca en otra vida,
abrazar a la áurea virgen que aquí en vano he de nombrar!
La que se oye “Leonora” por los ángeles nombrar.
Dijo el Cuervo: “Nunca más”.

-“¡Partirás, pues has mentido, o ave o diablo, clamé erguido.
“Ve a tu noche plutoniana! ¡Goza allá la Tempestad!
¡Ni una pluma aquí, sombría, me recuerde tu falsía!
¡Abandona ya ese busto! ¡Deja en paz mi soledad!”
¡Quita el pico de mi pecho!
¡Deja mi alma en soledad!
Dijo el Cuervo: “Nunca más”.

Y aún el Cuervo, inmóvil, calla: quieto se halla, mudo se halla
en su busto, oh Palas pálida que en mi puerta fija estás:
y en sus ojos, torvo abismo, sueña, sueña el Diablo mismo,
y mi lumbre arroja al suelo su ancha sombra pertinaz,
y mi alma, de esa sombra que allí tiembla pertinaz,
No ha de alzarse, ¡NUNCA MÁS!