El árbol que se quedaba sin ramas

Había recorrido su cerebro una y otra y otra  vez. Había pretendido a ciencia cierta conocer los pasadizos secretos dentro del bosquecillo encantado, se había dejado seducir por un elfo que sólo quería robarle el alma. Un sátiro la observaba de lejos, ella se sentía observada. Los columpios naturales mecían a seres inexistentes, el agua color sol de mediodía salpicaba rayos de sabor naranja-rojo. Estaba en un lugar que hace mucho no visitaba.
Se apoyo en un árbol que tenía algunas ramas rotas a descansar, se desparramó sobre el y esté amablemente uso sus ramas para protegerla ‘Qué extraña criatura que toma el riesgo de cuidarme ¿No se dará cuenta que cualquier momento le haré daño?’ Y el árbol acomodó su tronco para que esté más cómoda. Efectivamente se sentía cómoda al punto de que pronto quedaría dormida. Abrió los ojos y se dio cuenta que ella era el árbol y que alguien dormítaba en su regazo y escuchó decir ‘Que extraña criatura que confía en ajenos a su vida ¿No se da cuenta que si quiero le puedo incendiar?
Su ser de árbol hizo que sus ramas le protejan mejor del viento, al darse cuenta de lo que realizaba automáticamente se preguntó a si misma por que lo hacía ¿Acaso no debería botarla? ¡Si sólo quería hacerle daño! Entonces entendió.
La naturaleza es sabia, se había visto desde otro punto de vista y se vio tan frágil y a punto de quebrarse que se causó lástima a si misma y como árbol que se sentía no dudó en protegerla aún más. Vio detrás de su cuello unas heridas profundas que iban directo hacía su pecho y terminaban en las piernas, entonces ella se aferró hacia una raíz y la sintió por primera vez natural, estaba aterrada, tenía tanto miedo de que otro árbol la lastimase, se acordaba de aquel tronco que le cayó en la cabeza y nunca lo había podido superar… Por eso hace rato que no iba por allí, se había jurado jamás confiar en los árboles sin embargó allí yacía cuidada por un amable y desconocido árbol, se despertó y al ver las ramas tan cerca sólo atinó a pararse rápido y a romperlas. Entonces volvió en si misma y se dio cuenta que al jalar las ramas se había lastimado y ahora sangraba profundamente. Parada frente a el lo observo y el viento hizo que se balancee un poco como saludándole. Entonces entendió aún más.
¿Cómo crees que un ser tan hermoso vaya a hacerte daño? Eres tu en tu paranoia de miedo, dolor y frustración no superada que ahora piensas que cada vez que alguien está muy cerca a ti es con el único propósito de hacerte daño cuando sólo quieren protegerte y terminas tu dañándoles por tu sistema de autodefensa instalado en tu cerebro.
Había recorrido una y otra vez su cerebro.
Se dio cuenta que por primera vez en su vida no tenía la menor idea de que hacer o hacía donde ir, no estaba acostumbrada a que la traten bien, sintió pena por el árbol y haberle quitado de nuevo sus ramas. Se acercó a el lo abrazó y le prometió no volverle a hacer daño.
Al fin y al cabo, si alguien no cuida de el, luego el no podría cuidar a nadie, por primera vez en su vida entendió el concepto de reciprocidad.
Tal vez y algún día yo también me convierta en un árbol…
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