Decisión

Si decides hacerlo luego pensarás que mejor era no hacerlo.
Si decides no hacerlo pensarás que mejor era hacerlo.
Cualquier decisión que tomes, siempre será refutada ante la posible opción que ya no puede ser tomada.
Kierkegaard sabía de lo que hablaba.
‘Ser o no ser, he ahí el dilema’ La fatalidad que conlleva tomar decisiones equivocadas, es irremediable al momento de caer en cuenta de que no fue lo más inteligente y que debido a presiones coyunturales se salió por la tangente, es cierto muchas veces tomamos una decisión apresurada que eventualmente nos damos cuenta pudo haber sido mejor si se hubiese escogido la otra opción.
Sin embargo ¿Cómo podemos estar seguros? no existe nada que nos diga como sería la situación si es que lo hubiésemos hecho de otro modo, tal vez podemos suponer, pero más allá de eso, nada. En todo caso lo mejor a hacer es tomar la decisión sea cual sea.
La falta de decisión es una clara muestra de inseguridad, el ‘No sé’ (Ese maldito no sé) no es más que una extensión del limbo de nuestro pseudo complejo de lo que a cada uno le corresponda con cara de me da flojera arreglar la situación, significaría tener que hacer algo, aunque no siempre es así mucho queda reflejado en la ausencia de observación, el egocentrismo impregnado en el aire donde lo más importante soy yo, dándonos tanta importancia (Y obviamente somos importantes) perdemos la objetividad de recurrir al ambiente para servirnos de el, los mensajes son sumamente claros, están en todo lado, cada mínimo detalle dice algo, constantemente nos mandan señales y flechas gigantes que dicen ‘SEGUIR POR AQUÍ’ pero el estar colgados en un mundo que no es aquí y ahora hace que esa ayuda de la providencia si así quieren verlo, no nos sirva de nada.
Como Jodorowsky dice, en todo caso por lo menos se obtiene la experiencia. No siempre es como esperamos, decidimos cosas drásticas y al rato nos damos cuenta las consecuencias de dicha decisión, no es tan sencillo como se piensa, pero si la idea está hecha la decisión tomada, listo. No hay mal que por bien no venga.
¿Saltar en el paracaídas y sentir las emociones al máximo o mearse de miedo cuando todo está listo para saltar? O saltas o te vuelves a sentar, pero si te quedas en la puerta lo más probable es que pase un accidente.
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